M. José Díaz de Tuesta

Periodista

LAS LECCIONES DEL ‘PRESTIGE’

En noviembre se cumplen 14 años de uno de los mayores desastres medioambientales en Europa. Xosé Hermida, entonces responsable de la delegación de EL PAÍS en Galicia, recuerda el proceso con sus luces y sombras. Este diario fue el primer medio que tuvo acceso al sumario


El fatídico día que el petrolero Prestige hace su aparición en el horizonte gallego cargado de 77.000 toneladas de crudo, hubo un enorme temporal en Galicia. El viento tiró una grúa y mató a dos mujeres. Este suceso, que ocurre el miércoles 13 de noviembre de 2002, se solapa con la llamada de emergencia del buque que provocó una de las mayores tragedias ecológicas europeas. El periodista Xosé Hermida estaba en Milán cubriendo un partido del Deportivo.

Silencio y negación de la realidad. “Cuando llegué ya se empezaba a oír que un barco estaba en apuros. Pero desde el principio hubo una desinformación total”, recuerda. “Era muy difícil hablar con fuentes oficiales, te remitían a sus comunicados que no decían nada. No había siquiera una oficina oficial de información”. Junto al cerrojazo informativo, se produce la negación de lo evidente. “Las autoridades decían que no pasaba nada. Veíamos que el barco cambiaba de trayectoria, porque esos días hubo un peregrinaje para llevarlo en dirección a otro país pero ninguno lo quería, la extensión de la mancha ya era enorme y la costa se inundaba de chapapote, y con todo esto, no conseguías que te dijeran algo”.

“Cuando llegué ya se empezaba
a oír que un barco estaba
en apuros. Pero desde
el principio hubo una
desinformación total”

Pero la realidad suele acabar imponiéndose. Ese mismo sábado, el vertido se acerca imparable a la costa y tres días después la mancha negra era imposible de disimular. Entran en escena el Instituto Hidrográfico de Portugal, —“que fue el primero en alertar de que había fuel y que acabó siendo la gran fuente de información”— y los teléfonos, que no paran de sonar. “Llamaba mucha gente, expertos de Salvamento Marítimo, lobos de mar, para contradecir la versión oficial y también científicos, algunos de organismos oficiales, que te decían que era un desastre gordo y avisaban de que el fuel se iba a solidificar”.

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Voluntarios recogiendo fuel en la playa de Cantareira, en las islas Cíes (Pontevedra), procedente del vertido del petrolero “Prestige”, 9 de diciembre de 2002. / R. Gutiérrez

 

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La catástrofe, de principio a fin. / INFOGRAFÍA EL PAÍS

LOS DÍAS CLAVE DE LA CATÁSTROFE


Quién es quién y sus frases. Justo una semana después de hacer acto de presencia, al Prestige se lo tragó el mar. A partir de entonces, cada cual “empieza a hacer la guerra por su cuenta”. Por parte de la Xunta de Galicia —presidida por Manuel Fraga— hubo más transparencia, según Hermida. El consejero de Pesca, Enrique López Veiga, “es el único que reconoce que hay marea negra y el primero que se presentó en el lugar de los hechos”.

“El destino del fuel
en el fondo del mar
es convertirse en adoquín”

Pero al Gobierno de Aznar —entre otros, con Álvarez-Cascos de ministro de Fomento y Jaume Matas, de Medio Ambiente—, el asunto “se le fue de las manos”. El día que el fuel está a punto de entrar en la ría de Arousa, uno de los bancos de pesca más importantes del mundo —información que adelanta este diario—, Mariano Rajoy, vicepresidente del Gobierno de 2000 a 2003, visita su tierra natal. Acompañado del entonces príncipe Felipe, —“en ese momento conoce a Letizia”, que cubría la información para TVE—, declara que el crudo “está a más de 15 millas”. El entonces delegado del Gobierno, Arsenio Fernández de Mesa, ahora director general de la Guardia Civil, haciendo referencia a la idea de que el crudo se iba a solidificar y por lo tanto no habría más riesgos de fugas una vez hundido el barco, soltó aquello de que “el destino del fuel en el fondo del mar es convertirse en adoquín”. Y para el ministro de Defensa, Federico Trillo, las playas afectadas estaban “esplendorosas”. Esa guerra incontrolada estalló con una crisis en la Xunta de Galicia. “El PP de Madrid aprovechó para mandar a Galicia a uno de los suyos, Alberto Núñez Feijoó, y fue la puntilla para Fraga”, apunta el periodista.


PRESTIGE, IMÁGENES DEL DESASTRE


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Voluntarios de la Brigada Paracaidista de Alcalá de Henares (Madrid) limpian el fuel vertido por el petrolero “Prestige” en los alrededores del cabo Touriñán (A Coruña), 18 de diciembre de 2002. / U. MARTÍN

Una investigación eterna. Tras 10 años de investigación judicial y nueve meses de juicio, la mayor causa instruida en España por un delito medioambiental se salda con una única condena: nueve meses de prisión para el ya anciano capitán del barco, Apostolos Mangouras, en una sentencia dictada en noviembre de 2013, que el Supremo corrige en enero de este año aumentando la pena a dos años. Hermida recuerda el momento en el que la leyó:

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Símbolo de la plataforma ciudadana surgida tras el hundimiento del ‘Prestige’. / ARCHIVO

“Podía esperarme que el tribunal sentenciase que la decisión de alejar el barco no conllevaba responsabilidad penal, es decir, que no era constitutivo de delito. Lo que me sorprendió, a mí y a mucha gente, es que el tribunal defendiese que esa había sido también la decisión correcta desde el punto de vista técnico. Es decir, vale que no sea delito, pero defender que la mejor solución era alejar el barco, cuando las consecuencias de esa decisión fueron las que fueron, resulta, cuando menos, chocante”. Por otro lado, la sentencia era previsible, añade, “tal y como había sido el procedimiento judicial, que se eternizó, un caso por el que nadie dimitió y solo el exdirector de Marina Mercante, José Luis López-Sors, se sentó en el banquillo”.

El balance. Pero el desastre de la marea negra, que se derramó a lo largo de 2.000 kilómetros de costa, dejó también algunos efectos positivos. “Tuvo un componente social muy importante. Y se sucedieron cosas emocionantes como la reacción del voluntariado, con miles de personas llegadas de toda España para ayudar. Fue una revuelta, no alentada, en la que hasta muchos alcaldes y miembros del PP se plantaron, y la manifestación en diciembre en Santiago con más de 200.000 personas fue impresionante”. La tragedia también contribuyó a aumentar la conciencia ecológica entre los legisladores. “La normativa de Salvamento Marítimo es más estricta; la UE a partir de entonces exige doble casco para los petroleros y se presta más atención al tráfico de estos buques por el noroeste de la Península”.


LOS VÍDEOS DEL HUNDIMIENTO DEL PRESTIGE


Para el periodista, ahora destinado en Madrid, esta historia que llegó a movilizar a 50 profesionales solo de este diario, es la más apasionante que ha vivido. “Tiene un componente de guerra”, observa. Con sus momentos duros: “Sobre todo, si eres de allí, conoces a la gente y ves a los marineros sacar el fuel con las manos”. ¿Y desde el punto de vista periodístico? “Se demostró que cuando los medios de comunicación están vigilantes es muy difícil mantener una mentira o una medio verdad durante mucho tiempo. Al final se cae el velo”.

Pronóstico de una catástrofe anunciada

Análisis de la fatiga de dos buques idénticos al Prestige

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Análisis de la fatiga en la estructura de dos barcos idénticos al Prestige. / ANTONIO ALONSO